Creo que no hay sensación mas culera que la que se
tiene después de perderlo todo en una
apuesta... es sin duda un latigazo de realidad directamente a la cara...
Pero después de todo, de eso está hecha la vida; son esos
despertares epifánicos, agradables y desagradables, los que nos ponen los pies
en el suelo, después de eso cada quien decide si ver la realidad o continuar
ignorándola.
Por mi parte resulta revelador ver que hace 5 años ya veía
venir esta transformación, fue justo en villa borghese donde me di cuenta que
tenía que ir en contra de mi natura y volverme un hijo de puta si quería
sobrevivir, por años me negué a esa epifanía y por ello pagué las
consecuencias.
¿Y ahora qué? ¿Hacia dónde? son las preguntas que más rondan
mi mente en estos últimos días, mientras me enfrento a la mi primera
reconstrucción. Y he de admitir que una sensación contradictoria me invade, por
una parte ansío el caos y la destrucción para ver a donde me lleva esta
transformación , por otra parte, me aterra lo que a todos nos aterra cuando
llegamos a este momento...
¿y si todo sale mal?, ¿ y si lo pierdo todo?, ¿y si
me quedo solo?
Cuando llego a estos momentos siempre entran mis protocolos
de seguridad que en este caso dice asi:
Mantente en movimiento
Mantente en el presente
Mantente en calma
Y quizá el más importante de todos es...
Prepárate para el impacto
